Santiago de Chile

Buenos dias Santiago!

Y tras cinco meses y medio finalmente Olivia y yo llegamos de la mano a Santiago de Chile. He de decir que en realidad nunca estuvo entre mis planes el adentrarme en la capital pedaleando. Siempre me habia dado bastante respeto, supongo que con el tiempo y los kilómetros uno se va curtiendo hasta dejarse de histórias.

Gran Torre Santiago

La ciudad en sí me pareció enorme, y de grandes contrastes. Mientras las torres rascacielos saludan a la cordillera nevada, las coloridas fachadas de las antiguas barriadas ven pasear a miles de transeúntes a diario.

Dia a dia más cosmopolita, modernizada pero bañada de esa pátina añeja que aún se refleja en cada esquina. De carácter alegre y competitivo, la vida transcurre en la calle.

La habitual bruma en la capital Chilena

Muchas de las facetas de Santiago y de Chile en general me recuerdan a la Barcelona de mi infancia, la de barrio, pero con detalles imposibles de pasar por alto y que me resultan simpáticos de volver a vivir. Pues en ocasiones que he enviado fotos a mi familia el comentario de mi madre ha sido tal que: “Mira que curioso!, como aquí hace 50 años!” Por supuesto desde una lectura positiva.

Y es que nada más darse un paseo se hace evidente que la gran mayoría de rincones de la Capital, aún sin pasar por los tan estrictos estándares del norte de Europa, funcionan perfectamente. La hermosura de las grietas en los muros, las calles remendadas y las viviendas readaptadas a las nuevas necesidades. La belleza de nuestro mundo, el imperfecto.

Santiago, ciudad de contrastes

Las nuevas infraestructuras se abren paso entre las viejas barriadas y la topografía perenne generando escenas como salidas de películas. Momentos en los cuales uno piensa en lo que le estamos haciendo a nuestro hábitat. Nos estamos comiendo el mundo, literalmente. Hubiera pagado por poder cruzar las mismas avenidas 60 años atras, evidentemente cámara en mano…

Observados por la cordillera nevada, al fondo

El instinto creativo se respira por allí por donde uno se arrima. Murales, graffitis, música y mil ejemplos más de cultura viva. El barrio de Yungay es, sin duda, un claro ejemplo de ello.

Museo del Sonido

Uno de los Highlights de mis días en la ciudad fue el pedalear hasta la base del teleférico del cerro San Cristóbal. Panorámicas por todos lados te hacen percibir la basta superficie edificada, así como una perspectiva de la cordillera como para volverse loco.

Panorámicas desde el cerro San Cristóbal

Cerro San Cristóbal, los Andes al fondo

Plaza de Armas

Como nota simpática me gustaría añadir el que tuve la posibilidad de participar en una pequeña charla/encuentro sobre mi experiencia en el viaje. Un auténtico placer el poder divulgar y aún más el poder aprender de más gente con tus mismas inquietudes.

Olivia en su revisión médica 😉

Mil grácias a todos los asistentes, a los chicos de @unavelocidad, @gravelchile y en especial a Philippe de @alicanto_bikepacking, que no sólo se ocupó de organizar el evento, sino que además hizo un trabajo increíble en la confección de dos nuevos bolsos para Olivia en tan sólo 3 días.

Grácias Santiago por todo lo vivido, es hora de partir nuevamente, rumbo norte para variar… Rumbo al mar.

2 comentarios sobre “Santiago de Chile

  1. Hacabo de descubrir tu bloc, seré tonta, tanto tiempo siguiéndote por Instagram y no meterme en ese mundo q estas creando en la wep, q textos más bien escritos, eres un krac, me siento muy orgullosa del sobrino aventurero q tengo, todo mi apoyo y cariño 🧡 te sigo….. Un besazo muy grande Capitán 😘😘😘

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