Dulces Sueños

Si tuviera que hacer una lista de las cuestiones que más interés suscitan entre la gente que me encuetro o que me para por el camino sin duda la de: ¿Y cómo te lo haces para dormir? ocuparia una de las primeras posiciones en el ranking.

Tras más de ocho meses bicicleteando por sudamérica y por si os sirve de referéncia a todos los que estéis pensando en iniciar un viaje de largo recorrido con bajo presupuesto, aquí os brindo las que han sido algunas de mis experiéncias a la hora de buscarse el nido.

Acampando en un viejo restaurante abandonado en la Patagonia argentina

Ya desde los inicios en la Patagonia empezaba a pedalear sabiendo que si quería viajar durante un periodo de tiempo más o menos largo una de las cosas que tenía que controlar era el tema de los gastos con respecto al alojamiento, ya que es la parte del viaje que se lleva el mayor desembolso del presupuesto diario. Considerando ese tema la cuestión se reducía más un tema de adaptación al medio y de inventiva espontánea, ya que era obvio que habría muchos momentos donde tendría que improvisar en el momento y, por supuesto, abrir la mente a nuevas y no necesariamente ortodoxas opciones.

Preparando el desayuno tras dormir en una casa en ruinas

Al principio siempre resulta algo más duro, especialmente al ser nuevo en un país en el cual no estás familiarizado con su cultura, maneras de hacer y de entender. Aunque poco a poco uno aprende a fluir cada vez más hasta que todas aquellas situaciones que en un principio te parecen como salidas de la trastienda de un circo o de una película de horror pasan a formar parte de tu rutina diaria e incluso le dan ese punto auténtico a tu aventura.

Café en una comisaría de Policía cerrada en Patagonia

Los escenarios llegan a ser tan pintorescos como surrealistas, y es que dónde uno antes veía estaciones de autobús desoladas, montículos en el paisaje o edificios abandonados uno pasa a descubrir un nuevo universo de localizaciones dónde refugiarse del viento, la lluvia y pasar la noche de la manera más ‘segura’ posible.

Precisamente hace unos días conversaba al respecto. La capacidad que el ser humano tiene de apropiarse, aunque tan sólo sea por unas pocas horas, de un espacio y hacerlo suyo. Reorganizar, modificar, adaptar. Me daba que pensar en lo interesante que sería como experimento el ofrecer la misma localización con las mismas posibilidades a diferentes sujetos por tal de ver la solución de habitaje temporal que podrían llegar a desarollar en cada caso. Estoy prácticamente seguro que encontraríamos tantas opciones como participantes.

Otra de las cosas que me ha llamado mucho la atención en el camino y me ha llenado el corazón de alegría ha sido el CALOR HUMANO.

Cientos de personas han sido las que me han ofrecido ayuda de manera interesada en forma de cobijo, comida, una ducha o un simple café o mate caliente acompañado de una rica charla en los días de frío. Momentos inolvidables dónde ambas partes nos hemos encontrado en ese maravilloso lugar sin fronteras ni etiquetas. Dónde ni la procedencia, la raza, la posición económica ni las apariencias han intervenido. Ese genial encuentro cara a cara, persona a persona.

Parques públicos, estaciones de autobús, trastiendas de restaurantes, cuarteles de bomberos o de policía, baños públicos, restaurantes en ruinas, peluquerías, campos de fútbol y hasta funerárias se han convertido en el pan de cada día y no sólo eso, sinó que han pasado a ser nuevas posibilidades dónde conocer a gente o experimentar emocionantes experiencias de viaje, ya que al final se trata de eso, vivir el viaje, y no simplemente moverte de un punto A a uno B.

Recinto público en una población próxima al parque natural de Torres del Paine, en Chile
Patio trasero de una casa de comidas en medio de la carretera, en La Negra, Antofagasta, Chile

A propósito de conocer a gente, ahi van un par de histórias de las que hacen que un viaje sea auténtico.

Bajo éstas líneas teneis a la familia de pescadores que habita Caleta Botija, en el litoral Chileno. Ellos se dedican a la pesca del congrio y a la recolección de algas para su exportación y posterior tratamiento.

Tras un largo día de pedaleo en las desoladas y húmedas costas del norte de Chile la noche se me echaba encima y kilómetro tras kilómetro no encontraba un lugar que me cobijara del fuerte viento. A lo lejos divisé unas casetas de pescadores y decidí ir a ver que encontraba. Al llegar ellos justo regresaban tierra después de su jornada de pesca.

No sólo me ofrecieron café humeante y pan con mantequilla y mermelada, sinó que directamente se organizaron para añadirme a la cena del día y me adoptaron como huésped de excepción ofreciéndome la mejor cama de la barraca.

Caleta Botija

A la mañana siguiente recuerdo el rico olor del pan amasado recién horneado y tostado en la hoguera de leña, Un potente desayuno para arrancar el día cada cual con su tema, unos a la pesca y otros a los pedales.

Otra buena história me sucedió por casualidad, justo al llegar a caleta Cifuncho. Tras preguntar en diversas ocasiones si podía acampar en alguna zona cercana al pueblo y todo el mundo me remitia a la playa decidí salir a las afueras para buscar resguardo del viento. Así fué como conocí a Miguel. Un hogareño que gritó desde su ventana para ofrecerme de nuevo un rico café.

Caleta Cifuncho

Miguel vive en una humilde casa a orillas del Pacífico y según me explicó era aficionado a las bicicletas y siempre trataba de ayudar a los ciclistas que deambulaban por la caleta. Tras una buena charla me contó que se retiró a esa casa, propiedad de un amigo suyo, para cuidarla y así descansar del ritmo de la urbe.

Como hobby recolectaba conchas marinas y las barnizaba en su terraza a modo de souvenir. Al caer la tarde me entregó las llaves de su casa y se despidíó hasta el día siguiente yendo a dormir a una pequeña barraca que tenia en el cerro.

Y yo me pregunto (con mi cabeza europea…), quien te entrega las llaves de su casa para que pases la noche en ella, cocinando en su cocina, usando su baño y durmiendo en su cama? Ahí os lo dejo señores…

Lo curioso en estos casos es que las opciones están ahí dispuestas para ti, Tu simplemente has de preguntar y , a veces, ni siquiera eso. Dejar que las cosas fluyan y se den de manera natural.

Amanecer en una de las playas del litoral Chileno

Y así es como me sucedió recientemente hasta que di con la Combi en ruinas del Dique Cabra Corral en la región de Salta, Argentina. Tras deambular por la zona y haber pernoctado en algún que otro camping dónde las sensaciones no fueron demasiado buenas como para repetir, conocí al dueño de una cafetería que me habló acerca de un Odontólogo jubilado que tenia un pequeño terreno a orillas del lago, éste estaba en construcción y por el momento tenía una Combi vieja para guardar las herramientas y hacer alguna que otra siesta.

Bien, más de lo mismo, fuí a conocerlo y tras una charla me ofreció acceder a su terreno para acampar o pernoctar en la furgoneta más hippie de los alrededores.

Combi life, dique Cabra Corral, Salta, Argentina

El resultado fueron un par de maravillosas noches bajo las estrellas, a orillas del lago, una de ellas con asado incluido ;). Creo que en momentos así ni el mejor hotel del mundo podría llegar a ofrecerte una tan singular experiéncia.

Como era de suponer no todas las vivencias iban a ser positivas, también han habido un par de situaciones no tan agradables.

En una ocasión, en Neuquén, Argentina, llegué a una zona de recreo en el centro de la ciudad. Llegué bastante tarde y me dispuse a acampar en un recinto público supuestamente vigilado. Tras preguntar a los chicos de la garita de seguridad, me indicaron dónde podía levantar campamento. Se trataba de una zona abierta y muy despejada, con un par de edificios de instalaciones que permanecían cerrados.

Pocos minutos después de montar mi tienda de campaña apareció un coche de policía, del cual salieron dos agentes que tras presentarse me pidieron la documentación. Yo accedí a su petición a la vez que les pregunté por el motivo. Cuestiones a las cuales respondieron con un: “Es por su propia seguridad”.

Llegados a tal punto empezamos a hablar hasta que me comentaron que en los últimos meses habían proliferado los asaltos con arma de fuego en la zona, cosa que evidentemente me alarmó. ¿Como se supone que iba a ser capaz de pasar la noche y dormir en mi carpa siendo conocedor de dicha circunstancia?

Baño público, Neuquén, Argentina

No me costó demasiado volver a ir a visitar a los chicos de la garita para preguntarles si podía tirar la carpa a escasos metros de su puesto de vigilancia. Ellos tras un par de minutos de charla me abrieron la puerta de un baño para minusválidos situado en las instalaciones del recinto y me dieron la opción de encerrarme en él para pasar la noche.

Mirándolo desde el lado negativo… Pasar la noche encerrado en un baño…¿en serio?. Mirándolo desde mi lado… Pasar la noche calentito en un lugar seguro y encima disponer de un baño privado… Genial!

Por último, y más en la era digital en la que estamos, me gustaría hacer mención a la cantidad de posibilidades que internet y las redes sociales nos brindan por tal de encontrar a gente afín, y con ello, alojamiento. Éste fue el caso de mi experiencia con Juan Pablo, Tamy y Mauro de @bikepackingtheplanet.

@bikepackingtheplanet team

Ellos no sólo me abrieron las puertas de su casa, sinó que me ayudaron a avanzar en mi camino a través de la cordillera de los Andes. Gente increible con la que mantengo el contacto y aún me duele el estómago de tanto reir.

En fin, mil y una noches de dormir en muchas situaciones diferentes, en ámbitos y rodeado de gente diversa. Experiencias de todo tipo, algunas geniales y algunas otras no tanto, aunque todas ellas válidas para el aprendizaje y seguir adelante con este gran sueño viajero.

10+1 tips para tus fotos viajeras

Cuántas veces se te ha presentado la oportunidad o has planeado viajar a alguno de esos destinos que víste en aquel fotón en revista de la peluquería y al regresar compruebas con lágrimas en los ojos que la expectativa dista años luz del contenido con el que volviste a casa? Bien, no desesperes, a mi me ha pasado muchas veces! 😉

En la siguiente entrada te presento algunos de los conceptos o ‘tips’ básicos que a lo largo del tiempo y desde mi modesta experiéncia suelo poner en práctica o intento aplicar en mi día a día viajero por tal de evolucionar en mi vida fotoviajera. Esto no quiere decir que hayas de aplicarlos al pié de la letra, ni siquiera que los hayas de aplicar. Son símplemente sugerencias que a mi me funcionan y me hacen que mi pasión por las fotos crezca cada vez más.

Ahora si, estás listo? Hizando velas!

01. Lo esencial: ARCO o ARQUERO?

De vez en cuando la gente me pregunta acerca del equipo. Cuestiones como “que cámara utilizas?” o “voy a comprarme una cámara de fotos… cual me recomiendas?” son habituales. Tampoco puedo evitar escuchar conversaciones acerca de los equipos más novedosos, prestaciones y avances técnicos, especialmente entre turistas en los lugares más populares… Y es que siendo francos, cualquier cámara o equipo fotográfico de hoy día hace maravillas, por sencillo que sea. No por ello quiere decir que aún teniendo mejor equipo vayas a conseguir mejores tomas. El equipo siempre puede ayudar, pero si me preguntas por lo esencial, te diré que es tu OJO. Tu vas a ser el que le de ese toque especial a la imagen, en composición, en estilo y en esa gracia particular que, ya sea con una cámara profesional o con un simple teléfono mobil seas capaz de plasmar en ella. Y para muestra un botón, las imágenes que aparecen bajo este texto las realicé con mi teléfono mobil (Iphone 7 plus). Así que para responder a la pregunta de cual es la cámara que me recomiendas te diría: – “la que tengas”.

Ya sabes, agarra el equipo del que dispones, estrújalo hasta el fondo y saca el mejor arquero que llevas dentro. Los límites te los pones tú mismo!

02. La luz lo es todo, búscala.

Otra pregunta frecuente que a veces me han hecho es la de: “Como hiciste esta foto?, la luz se ve hermosa!” Bien, es una pregunta que me hace sonreír, porque en la gran mayoría de los casos, el acto en sí de realizar la toma, fue la parte más sencilla, consistió símplemente en pulsar el botón del disparador. Para mí, la parte más compleja del tema, especialmente en cuanto a la fotografía de paisaje se refiere, consiste en la de ser capaz de atrapar la luz adecuada en el momento y lugar adecuados. En otras palabras el reto se trata de que has de ESTAR AHÍ. Acampar en lugares remotos , pedalear por lugares insólitos y exponerte al frío, a la lluvia, a la multitud y a la soledad o sentarte en la bicicleta hasta el anochecer sin saber dónde pasarás la noche por tal de poder capturar ese maravilloso amanecer o aquella irrepetible puesta de Sol. Si, tan sólo para ser capaz de apretar ese dichoso botón, a su hora y en su lugar. A continuación os adjunto un par de parejas de imágenes. Cada par de fotos está tomado desde un mismo punto de vista pero a diferente hora. Como podeis apreciar el potencial de la luz puede llegar a ser brutal!

03. Encuentra tu perspectiva, posiciónate.

Un aspecto fundamental que siempre pasa por mi cabeza antes de hacer una foto es el de decidir su punto de vista. Lo más habitual al manipular la cámara es el de sostenerla a la altura de los ojos y click! disparar, sin embargo es increíble el número de ángulos y puntos de vista diferentes que podemos retratar si le damos un poco a la creatividad. Muchas veces, una perspectiva inusual, fuera del standard puede elevar tu foto al siguiente nivel!

04. Conoce tu equipo.

Sea cual sea el equipo del que dispongas para hacer tus fotos intenta estrujarlo hasta la última gota. Seguro que hay más de un botón o funciones que nunca supiste para que sirven. Bien, ha llegado la hora de descubrirlo. Desempolva el olvidado manual, mírate aquellos sabrosos tutoriales y redescubre la posible joyita que quizás tienes entre manos, sólo así serás capaz de aprovechar todo su potencial y acercarte más y con más confianza a esos fotones que te esperan.

05. Lleva tu cámara siempre contigo, y bien a mano 😉

Las mejores fotos provienen de escenarios y situaciones creadas de manera fortuita, es decir, no avisan. Se suelen dar en momentos puntuales y la probabilidad de que se vuelvan a generar es prácticamente imposible. Teniendo este factor en cuenta la cuestión se convierte en un mero tema de estadística: Mientras más tiempo lleves tu cámara contigo, más posibilidades tendrás de que cuando uno de esos increíbles momentos se te cruce por delante, estés listo para retratarlo.

En este sentido y retomando la cuestión de cual es la mejor cámara para uno, me atrevería a responder que en la mayoría de ocasiones pasa a ser el propio teléfono mobil, ya que pasa la mayor parte del día pegado a nosotros. Bien, mejor dicho, nosotros pegados a él 😉

06. El saber no ocupa lugar, todo suma!

Pese a ser autodidacta e ir aprendiendo poco a poco desde la práctica, el conocimiento puede ser tu mejor aliado. Ya sabes, el saber no ocupa lugar y te va a ayudar sin duda alguna a progresar de una manera más rápida y eficaz.

Conceptos básicos acerca de composición, teoría del color, puntos de fuga, regla de los tercios y mil más que encontrarás en internet, libros y otros medios le darán ese toque especial a tus fotos, que al fin y al cabo es el mismo que logra engancharte a todas esas imágenes que te dejan boquiabierto en las redes sociales. Exprime todas esas ideas y pregúntate sus porqués, asimismo harán que el mundo de la foto te enamore cada día más, ya lo veras!

Bajo éstas líneas puedes te propongo algunos ejemplos: La regla de los tercios, puntos de fuga y cromatismo, espero los disfrutes!

Aplicación de la regla de los tercios
Aplicación de punto de fuga
Aplicación de teoria del color, colores complementarios.

07. Dota a tus fotos de profundidad, estas cobrarán vida y resultarán más originales.

Por si te sirve de ayuda, en mi caso personal, suelo pensar o componer las fotos en diferentes capas o niveles de profundidad. De tal manera que puedan aparecer diferentes elementos de la fotografía en diferente plano y determinar cual de ellos quieres que sea el principal y así potenciarlo con la iluminación, el enfoque o mediante cualquier otro recurso creativo que se ocurra. Encuadres con objetos desenfocados en primer plano o el clásico efecto Bokeh son tan sólo un par de mil trucos que harán cobrar vida a tu fotografía.

08. Piensa en la foto final que quieres, utiliza herramientas de edición, dispara en raw!

A medida que vayas avanzando en esto de la fotografía irás asimilando y archivando un montón de técnicas y trucos que te facilitarán la vida. En mi caso personal me suele suceder que cuando pongo el ojo en el visor ya me he imaginado previamente la foto que estoy buscando, es decir, disparo con cierta INTENCIÓN. Para ello y por poner un ejemplo: Es habitual en mi disparar mis tomas algo subexpuestas, vamos, oscuras. El porqué radica en que sé que al editarlas me va a ser mucho más fácil iluminar las partes oscuras de la imagen que oscurecer las partes sobreexpuestas.

Por otra parte, si tienes pensado editar tus fotografías es fundamental que dispares en formato RAW. Éste tipo de archivo te va a permitir almacenar mucha más información con la que poder jugar posteriormente en tu software, aunque inevitablemente tendrás imágenes más pesadas que ocuparán más espacio en tu tarjeta de memoria.

Fotografía Raw sin editar
Fotografía Raw editada
Fotografía Raw sin editar
Fotografía Raw editada

09. La práctica es tu mejor aliado, experimenta!

Pese a que el anteriormente te comentaba acerca de los beneficios de conocer los aspectos técnicos de la fotografía, si quieres que te diga la verdad, el factor que más y más rápido te va a hacer avanzar en la materia va a ser la pura PRÁCTICA. No te cortes ni un pelo, prueba todo lo que se te ocurra y en todos los sentidos. Experimenta, deja correr tu imaginación y explora todo aquello que consideres oportuno e interesante.

ACTITUD Y CREATIVIDAD AL PODER

10. Y lo más importante de todo…DISFRÚTALO!

Este último punto suele obviarse a menudo y he de decir que para mi es el ‘Alma Mater’ del asunto. Vive, siente y disfruta cada foto que saques aunque si por contra crees que por tal de conseguir una foto vas a dejar de vivir la experiencia de tu vida, yo lo tengo bien claro. Deja la cámara y lánzate al vacío, que vida no hay más que una!

10+1. El hombre es un animal social…Añade personas en tus paisajes.

Cuantas carpetas de fotos tienes en tu laptop llenas de paisajes que te acaban aburriendo? Crea auténticos escenarios de esos paisajes incluyendo a personas en ellos. De manera estática o realizando alguna actividad las personas van a darle ese dinamismo a tus tomas haciéndolas mucho más interesantes. Además ayudarán a darle escala y a poner en contexto la situación. Es decir, van a hacer que el expectador cree su propia historia al verla.

Por otra parte las personas somos seres sociales y como tal, nos atrae el ver a otras personas.

En fin, espero y deseo que el contenido retratado te pueda ayudar a avanzar en tu camino fotográfico. Al fin y al cabo se trata de una búsqueda constante de nuevas maneras de emocionar, de expresar y de transmitir al prógimo. Así que ya sabes, desempolva la vieja cámara que tienes desterrada en el armario y ponte a disparar como un loco, que ya no tienes excusa 😉

Hacia la Ruta de las Estrellas

No se si es un tema de costumbres o quizás el paso del tiempo, pero tras pasar unos días en cualquier gran ciudad ya me empieza a picar todo… Tengo la sensación de que todo me desborda y siento la necesidad de volver a escapar a lugares de menor densidad, dónde instantáneamente soy capaz de fluir mejor y, sobretodo, tengo la cercanía de la naturaleza.

Si a todas esas sensaciones soy capaz de adjuntarles la presencia del mar, entonces ocurre algo de lo más especial: llegué una vez más a ‘casa’, uno de aquellos hogares transitorios dónde las preguntas sobran y te sientes bien, muy bien.

Preparados para hacer noche en el cuartel de bomberos
Puestos de venta ambulante habituales en la región

Tras los días en Santiago, por cierto ya hace unas semanas de eso, se dieron mil aventuras, como siempre llenas de sorpresas e imprevistos. Personas que se cruzan en tu andadura, lugares increíbles e imágenes para nunca olvidar. Las noches pernoctando en cuarteles del Cuerpo de Bomberos de Chile pasaron a ser prácticamente algo habitual y muy recurrente, especialmente en los pueblos grandes…

Los Vilos

Desde la capital chilena tuve el placer de compartir parte de la ruta con Britta, una alemana amante de la escalada que andaba viajando por Sudamérica durante su año sabático. El buen humor y los días de aventura se sucedieron sin igual.

Parada técnica en la costa para cargar pilas en Los Vilos, pueblo de tradición pesquera, ricas empanadas de marisco y atardeceres de infarto, lo que comentaba antes… casa.

Colonias de aves marinas poblando el litoral chileno
Pelícano

Desde la costa decidimos continuar la ruta hacia el interior, punto desde el cual uno empieza a observar notables cambios en el paisaje. Parajes cada vez más y más áridos, los árboles se transforman en cactus y las temperaturas diurnas aumentan de manera exponencial. El desierto te saluda y se hace hueco curva tras curva.

La aridez del paisaje se hace cada vez más presente

Desde los Vilos seguimos por la carretera 47 hacia Illapel. Una vez pasando por la Reserva Nacional Las Chinchillas tomamos el desvío por la D-895 hasta desembocar en la población de Combarbala.

Britta y uno de sus nuevos amigos 😉

Atardeceres espectaculares y pistas de gravel se convirtieron en la dinámica de nuestro día a día. Para que decir que aquellas jornadas fueron pura diversión y aventura. Por si fuera poco tuvimos la posibilidad de vivir el eclipse solar subiendo a uno de los cerros, imagina el vivir dos amaneceres y dos atardeceres el mismo día!

Desde Combarbala nos embarcamos por la D-605 hacia Punitaqui hasta desembocar en la población de Ovalle, donde tras reponer fuerzas tomamos rumbo hacia Andacollo por la D-595 atravesando el embalse Recoleta.

Cerro tras cerro, calurosos días y frescas noches. Paisajes prácticamente lunares, anticipando el aspecto del Norte Chileno.

Sin duda uno de los highlights del tramo fué el paso por la ‘Ruta de las Estrellas’, el llamado circuito Antakari, uniendo la comuna del rio Hurtado con el Valle del Elqui.

Pistas de tierras rojizas, excavaciones mineras y alguna que otra estancia dedicada a la cría de ganado. La paleta de colores montaña tras montaña no te deja soltar la cámara por mucho tiempo y aquí si… si lo tuyo es el gravel, ya tienes una asignatura pendiente por estas tierras.

Explotaciones mineras en la Ruta de las Estrellas

Tras días de aventura en las montañas damos con la Autopista hacia La Serena, en el valle del Elqui. Tráfico, coches, bocinas y luces de nuevo. Vuelta a la civilización, aunque ésta vez con un regusto dulce, cuando se que me voy a reunir con mi gran aliado, mi mejor terapia, el mar.

La Serena

Santiago de Chile

Buenos dias Santiago!

Y tras cinco meses y medio finalmente Olivia y yo llegamos de la mano a Santiago de Chile. He de decir que en realidad nunca estuvo entre mis planes el adentrarme en la capital pedaleando. Siempre me habia dado bastante respeto, supongo que con el tiempo y los kilómetros uno se va curtiendo hasta dejarse de histórias.

Gran Torre Santiago

La ciudad en sí me pareció enorme, y de grandes contrastes. Mientras las torres rascacielos saludan a la cordillera nevada, las coloridas fachadas de las antiguas barriadas ven pasear a miles de transeúntes a diario.

Dia a dia más cosmopolita, modernizada pero bañada de esa pátina añeja que aún se refleja en cada esquina. De carácter alegre y competitivo, la vida transcurre en la calle.

La habitual bruma en la capital Chilena

Muchas de las facetas de Santiago y de Chile en general me recuerdan a la Barcelona de mi infancia, la de barrio, pero con detalles imposibles de pasar por alto y que me resultan simpáticos de volver a vivir. Pues en ocasiones que he enviado fotos a mi familia el comentario de mi madre ha sido tal que: “Mira que curioso!, como aquí hace 50 años!” Por supuesto desde una lectura positiva.

Y es que nada más darse un paseo se hace evidente que la gran mayoría de rincones de la Capital, aún sin pasar por los tan estrictos estándares del norte de Europa, funcionan perfectamente. La hermosura de las grietas en los muros, las calles remendadas y las viviendas readaptadas a las nuevas necesidades. La belleza de nuestro mundo, el imperfecto.

Santiago, ciudad de contrastes

Las nuevas infraestructuras se abren paso entre las viejas barriadas y la topografía perenne generando escenas como salidas de películas. Momentos en los cuales uno piensa en lo que le estamos haciendo a nuestro hábitat. Nos estamos comiendo el mundo, literalmente. Hubiera pagado por poder cruzar las mismas avenidas 60 años atras, evidentemente cámara en mano…

Observados por la cordillera nevada, al fondo

El instinto creativo se respira por allí por donde uno se arrima. Murales, graffitis, música y mil ejemplos más de cultura viva. El barrio de Yungay es, sin duda, un claro ejemplo de ello.

Museo del Sonido

Uno de los Highlights de mis días en la ciudad fue el pedalear hasta la base del teleférico del cerro San Cristóbal. Panorámicas por todos lados te hacen percibir la basta superficie edificada, así como una perspectiva de la cordillera como para volverse loco.

Panorámicas desde el cerro San Cristóbal

Cerro San Cristóbal, los Andes al fondo

Plaza de Armas

Como nota simpática me gustaría añadir el que tuve la posibilidad de participar en una pequeña charla/encuentro sobre mi experiencia en el viaje. Un auténtico placer el poder divulgar y aún más el poder aprender de más gente con tus mismas inquietudes.

Olivia en su revisión médica 😉

Mil grácias a todos los asistentes, a los chicos de @unavelocidad, @gravelchile y en especial a Philippe de @alicanto_bikepacking, que no sólo se ocupó de organizar el evento, sino que además hizo un trabajo increíble en la confección de dos nuevos bolsos para Olivia en tan sólo 3 días.

Grácias Santiago por todo lo vivido, es hora de partir nuevamente, rumbo norte para variar… Rumbo al mar.

29 curvas congeladas

Paso Libertadores

Tras los días en Mendoza, de clima agradecido, rodeado de buenos vinos y paisajes otoñales era hora de hacer frente a una etapa que llevaba bastante tiempo en mi cabeza. El cruce de la cordillera andina por el paso de los Libertadores. Ésta es la pequeña historia de cómo un cicloviajero mediterráneo cruza Los Andes en plena ola de frío polar.

La salida de Mendoza me pareció impresionante, uno va encarando las gigantescas cadenas montañosas y va observando kilómetro tras Kilómetro los cambios en el paisaje. Verdes, rojos, anaranjados y amarillos se van fundiendo al paso.

cerro 7 colores, Uspallata

El primer alto en el camino fue en el pueblo de Uspallata, dónde debido a las condiciones meteorológicas tuve que hacer un pequeño alto en el camino. El paso hacia Chile por la cordillera estaba cerrado por fuertes nevadas, así que aproveché para visitar el cerro de los 7 colores. Una ruta preciosa de aquellas que te ponen los pelos de punta si te gusta el gravel.

El frío se hacia cada vez más patente y a esa altura, que tampoco es que fuera nada del otro mundo, los botellines de agua ya amanecían semicongelados con Olivia durmiendo al raso. Recuerdo el bajar del cerro con los ojos llorosos y los mofletes adormilados…

Olivia & friends

Tras un par de dias de espera, llegó la tan esperada noticia. El paso hacia el país vecino se había abierto de nuevo. Once de la mañana y 4 grados bajo cero. En casos así prefiero no guiarme por los números, sino por sensaciones, aunque siempre hay ese factor psicológico que te persigue y te hace no dejar de darle vueltas. Para mi, la mayor duda era si tendría suficiente ropa de abrigo y el salir en estas condiciones sin saber exactamente dónde podría parar a pasar la noche ya que, evidentemente uno va preparado con cierto equipo, pero hasta ciertos límites.

antiguas rutas ferroviarias

A lo largo del paso te acompañan los vestigios de lo que fueron antiguas rutas del transporte minero por mediación de tren. Me parece increíble el imaginar cómo tenia que ser entonces, cuando ahora, aún contando con el transporte rodado y mejores tecnologías no resulta fácil en muchas ocasiones. En cualquier caso, el decorado ferroviario hace que la ruta sea aún más épica.

el frente frío polar se hace presente

El final de las jornadas de pedaleo siempre confluían en manos y pies entumecidos y la cara medio dormida, y es que justo se avecinaba un frente de frío polar que los mismos locales comentaban como prematuro para la temporada. Mi idea inicial en este punto era la de poder montar la tienda de campaña (carpa) en algún rincón de la ruta pero las duras condiciones de frío me hicieron replantear la situación rápidamente.

Puente del Inca

Llegando a Puente del Inca encontré un hostel donde poder pasar la noche. Estaba ubicado en la antigua oficina de correos del pueblo. En el hostel ‘El Refugio’ me recibieron con un café humeante y su correspondiente torta frita y me hicieron sentir como en casa. También tuve la oportunidad de conocer a un grupo de estudiantes de montañismo de Buenos Aires con quienes compartí buenos mates e historias diversas.

ventanas congeladas al amanecer

A la mañana siguiente el termómetro marcaba -19 Cº a las 9:00 am. La própia condensación se había congelado en las ventanas del dormitorio y, por supuesto, tuve que derretir con agua caliente el resto olvidado de agua en los bidones de Olivia.

La parte positiva era que amanecía un día soleado, así que era el momento de darle zapatilla y avanzar antes de la puesta.

Carreteras escarchadas y de pavimento deteriorado rumbo a la frontera no sin antes pasar por el Parque Provincial Aconcagua, dónde se encuentra la cima más alta de América con 6.962 m.

vistas sobre el Parque Provincial de la Aconcagua

Ya van bastantes kilómetros pedaleando bajo las inclemencias del tiempo y siempre he salido del paso en cuanto a equipación y ropa. Aunque he de decir que en este tramo eché en falta un calzado y unos guantes de más abrigo. Creo que sólo a mi se me ocurre el lanzarme a esta ruta con Sneakers y guantes largos de verano, y ahí va el tip… ni se os ocurra…

tras cruzar el paso fronterizo

Pasando la cumbre y tras el típico registro de frutas y verduras en la aduana entramos a Chile y se viene esa espectacular imagen que tantos días llevaba esperando. La bajada de la cuesta Caracoles. Sólo basta con ver un par de imágenes para descubrir de dónde le viene el nombre.

cuesta Caracoles

29 curvas a modo de serpentín de carretera congelada y oculta en la sombra te quitan el aliento en la primera de ellas. Tan sólo el asomarme me quitó el frío de golpe. Ni siquiera recuerdo las veces que paré para contemplar la estampa.

Tras el mágico descenso y entrar de nuevo en zonas térmicas más habituales quedaban un par de etapas bastante llevaderas, aunque desde la población de Los Andes las opciones para llegar a Santiago no es que sean demasiado diversas fuera de las dos principales autopistas. Hecho que se repetirá en las rutas dirección norte.

cerro Chacabuco

Santiago de Chile

Increíble el pensar que después de 5 meses y 4000 kilómetros desde mi partida en Ushuaia llegaría pedaleando a una gran ciudad como Santiago de Chile. Mil aventuras vividas y esperemos que más de mil que quedan aún por vivir.

Es hora de recomponerse y descubrir la capital Chilena. Un montón de nuevos proyectos abordan mi cabeza, a ver que tal se dan… Próximamente Olivia y yo pondremos rumbo norte, hacia dónde las velas apunten, hacia donde el viento nos lleve.

Mendoza, vinos y ocres

Mendoza

Tras unos días cargados de aventuras era el momento de afrontar una de aquellas tareas que suele ser ardua para el ciclo viajero. Nada más ni nada menos que la de adentrarse en una gran ciudad. La bicicleta, así como te da alas en los entornos más salvajes e inhóspitos, te proporciona ciertas limitaciones y te convierte en un ser vulnerable a la hora de afrontar núcleos urbanos grandes, También he de decir que para mi sorpresa no fue tan pesado como imaginaba.

Desde las rutas de ripio con hermosas vistas a la cordillera, la Ruta 40 al sur de Mendoza te ofrece paisajes cargados de amarillos y ocres, especialmente en su otoño templado en el día y fresco en las noches. El ‘microclima’ de la zona favorece el cultivo de viñas que le da a la región esa gran virtud de ser una espectacular tierra de vinos.

En mi camino rumbo a Mendoza decidí embarcarme por el circuito de carreteras secundarias y pueblos a la falda de la cordillera que hicieron que la ruta se convirtiera en un paseo con aires pintorescos muy similar en muchos aspectos a los vividos en mi infancia en el sur de Europa.

Paisajes como salidos de acuarelas, cargados de simbolismo. Aromas a madera y tierra mojada, temperaturas frescas que hacen que nunca quieras bajar de la bicicleta y por suerte, ni una gota de lluvia, lo que me permitió el poder perderme entre viñedos y bodegas hasta la saciedad.

En toda la Argentina son muy típicas las ‘rotiserias’, que vienen a ser una mezcla entre tiendas de pequeños comestibles y negocios de comidas para llevar dónde habitualmente es posible encontrar desde café o ricas empanadas hasta papel higiénico o jabón de tocador.

Cristo Rey Tupungato

En mi camino desde la presa de ‘Aguas del Toro’ hasta Mendoza, justo saliendo de Tupungato por la RP 86 me encontré allá en lo alto un Cristo Rey coronando un cerro. En la carretera una indicación que decia ‘Via Crucis’.

No me considero una persona religiosa, aunque me gusta respetar todas las opciones y opiniones. En realidad, no voy a mentir, vi ese camino de ripio y algo dentro de mí me dijo… – ‘Martín, tienes que subir allí arriba’. Sencillamente no lo pude resistir 😉

Un regalo panorámico para los sentidos, además de esa agradable sensación de soledad, increible.

Tras más de 20 kilómetros entrando en el núcleo urbano, llegué al centro de Mendoza y lo curioso es que fue más de una la persona que me paró para advertirme que tuviera cuidado al ir en bicicleta por la ciudad, ya que últimamente se estaban dando bastantes casos de asalto a ciclistas por tal de robarles la bici para venderlas posteriormente. Una verdadera lástima y es inevitable el tener cierta aprensión, aunque son cosas con las que uno ha de aprender convivir.

Barrios de los auténticos, cargados de personalidad, de aquellos con carácter. Esquinas que podrian pertenecer perfectamente a ciudades como Barcelona, Valencia o Madrid. Escenas familiares que en cierta manera me hacen sentir como en casa, sólo que decoradas con otros objetos, vehiculos y diferente acento lingüístico.

Niños jugando en el centro de Mendoza

En varias conversaciones con gente local me comentaban el gran trabajo a nivel botánico y de abastecimiento de agua que se dió en toda la región por tal de llegar a crear las poblaciones presentes, Y si uno se para a pensar y observa la geografía de las zonas urbanas se da cuenta que saliendo de ellas no hay demasiado más que árido desierto y paisajes de secano.

Otro de los grandes atractivos de Mendoza es la vida en la calle, así como la existencia del Mercado Central, dónde uno puede volverse loco en las paradas de fruta y verdura, especias y frutos secos, sobretodo teniendo en cuenta que uno viene viajando desde la Patagonia más austera en cuanto a suministros.

Eso si, si tienes la idea de continuar la ruta en dirección Chile, más vale que selecciones lo que compras, ya que en la Aduana Chilena te confiscarán cualquier tipo de producto fresco o no envasado o etiquetado. Asegúrate de consumir todas tus frutas, verduras, fiambres, quesos, miel y frutos secos antes de cruzar la cordillera hacia el país vecino.

Parada de frutos secos y encurtidos en el Mercado Central

Sería casi sacrilegio el hablar de Mendoza y pasar por alto su vino y su gastronomía. Como no podia ser de otra manera tuve que hacer el esfuerzo de degustar algunos de los cortes de carne de la región y, por supuesto, regarlos con algunos de sus magníficos vinos. Esa copa de Malbec me robó el corazón!

Cañón de Atuel

En mi paso por la región y como ya mencioné en mi anterior post uno tiene la sensación de dejarse en el tintero mil propuestas alternativas en cuanto a lugares por visitar y actividades interesantes a realizar. En éste sentido quería aprovechar para agradecer a Keyla de San Rafael Group por la hospitalidad y el brindarme la oportunidad de conocer de primera mano localizaciones tan tremendas de la zona como el Valle Grande, el cañón de Atuel o el Nihuil. Todas más que recomendables

Embalse Valle Grande, San Rafael

El Nihuil
Las Dunas del Nihuil
Mendoza ciudad

Tras unos días viviendo Mendoza en primera persona es hora de partir. El invierno pasa a estar cada día más presente, las jornadas se acortan y la ruta a seguir me depara duros días de pedaleo. Me propongo el cruzar a Chile por el paso de los Libertadores, a las puertas de la Aconcagua, la cima más alta en América del sur.

Potrerillos
Puente colgante en Cacheuta

Nuevas aventuras, nuevos lugares y situaciones con las que lidiar. El día a día a bordo de Olivia.

Mil grácias Argentina por el calor recibido, por tu gente y tus mates. Nos vemos a la vuelta!

Silencio, crestas blancas y sudor frío

cordillera andina

Tras los últimos días en Combi recorriendo infinitas carreteras de asfalto y un par de jornadas en el hermoso San Rafael estaba claro… El cuerpo me pedía aventura de la buena, una de aquellas épicas. Bien, ésta es la pequeña crónica de mi ruta en busca de la Cordillera Andina.

Una de mis partes favoritas en cualquier tipo de viaje es la de conocer, compartir e intercambiar ideas con la gente local. Creo que es un ejercicio genial que te ayuda a entender la cultura, a estar un paso más cerca, a involucrarte. Con ello, una de las preguntas más comunes que me hacen suele ser: ¿de dónde vienes y… hacia dónde te diriges? Preguntas a las que uno responde con cierta soltura tras meses oyéndolas. También es habitual que aquel que tienes en frente empiece a recomendarte su ranking de lugares favoritos en la región. Siempre se me queda una cara entre ilusión y tristeza al saber que va a ser imposible el visitarlos todos… uno podría pedalear años en Argentina y aún dejarse zonas por explorar…

los Reyunos

No se si sería coincidencia o que, pero fueron varias las personas que me hablaron del embalse de los Reyunos, el cerro Diamante, y de la presa de Aguas del Toro. Todas localizaciones camino a la cordillera, que justo un par de días antes había ubicado sobre un mapa.

Junto con las recomendaciones también me habían comentado que se trataba de una ruta dura e iba a encontrar un camino muy malo de ripio, desolado y probablemente cubierto de nieve como algo a tener en cuenta… Yo no se vosotros, pero para mi esas palabras me suenan a música celestial… Volcanes, lagos, cordillera, ripio y aventura, que más se puede pedir? La decisión estaba bien clara.

deliciosas tortas fritas para la fiesta del 25 de mayo

Jornadas bañadas de sol y cielos despejados, combinadas con noches cada vez más gélidas que te recuerdan que la cordillera andina está cada vez más cerca. Parajes casi desérticos, donde la nieve se va haciendo presente poco a poco. De repente y tras unos 50 kilómetros de subida progresiva adviertes que pasas al otro lado de la montaña y ésta te regala una impresionante vista sobre el Volcán Cerro Diamante, siendo observado por una cadena montañosa impenetrable. Del otro lado Chile.

volcán cerro Diamante

Los últimos kilómetros hasta alcanzar Aguas del Toro fueron duros, el camino empeoraba. Los terrenos iban siendo cada vez más arenosos y venían acompañados de nieve e inmensos charcos de agua. Sabía que esa noche iba a ser especialmente fría. Ya habia pensado en posibles alternativas para pasar la noche: Un barrio abandonado, que fué construido para alojar a los trabajadores en el proceso de construcción de la presa, un pequeño club de pesca dónde vive Rocco, un señor mayor que está a cargo de él y vive en una modesta casa junto al embalse y, como última opción, aprovechar alguna de las cubiertas de las instalaciones de la presa.

En el barrio, las opciones no eran buenas… suelos encharcados y mucha humedad, Rocco no estaba y el señor que apareció al presentarme en el club náutico me ofrecía acampar al raso, opción que siempre podría tomar por mi cuenta.

barrio abandonado en Aguas del Toro

Finalmente decidí acercarme a las instalaciones de la presa y vi que había alguien. Al explicar mi situación y preguntarles si podría cobijarme bajo alguna de las pérgolas de las instalaciones, me invitaron a pasar la noche dentro del edificio. Allí no sólo pude dormir bajo techo, sino que me ofrecieron una ducha caliente, el poder cocinar y un humeante café por la mañana antes de partir. Tuve el placer de conocer los tres turnos. Alan, Martín, Cláudio y Mario me trataron de lujo y compartimos interesantes charlas.

Presa Aguas del Toro

Nunca dejará de impresionarme la cantidad de gente increíble, que desinteresadamente te abre sus puertas para ayudarte en lo que sea, especialmente viniendo desde un entorno tan occidentalizado, donde tenemos la tendencia natural a asumir que todo lo que provenga de más allá de nuestro radio familiar y cercano es o puede ser malo, negativo.

Tras un tremendo amanecer el embalse era hora de continuar atravesando paisajes nevados hasta dar con la que sería la nueva Ruta 40, aún en construcción, que me llevaría paralelamente a la cordillera en dirección norte, rumbo Mendoza.

Silencio, crestas blancas y sudor frío… casi 80 kilómetros de nueva ruta para disfrutar en soledad. Si, uno de esos días que uno se regala a uno mismo…

silencio al pie de la cordillera andina

Hacia tierras de Sol y vino, de amarillos valles y carácter.

Mendoza, allá vamos.

nueva Ruta 40

Historias de Combi

Ésta es una pequeña historia de aquellas que el azar pone en tu camino, donde te toca decidir y tomas la decisión acertada.

Tras unos días en San Martín de los Andes era hora de avanzar, de continuar el camino. El parte meteorológico anunciaba frío y nieve, la ruta a seguir no brillaba precisamente por sus suministros y además, para colmo, justo el día antes de partir llega a mis oídos que una pareja de viajeros buscan a un pasajero para compartir la ruta hasta Mendoza en su van, una Combi!

Canisia y Flo son dos jóvenes suizos,de Neuchatel, que llevan meses viajando por Centroamérica y América latina y hace tres meses decidieron comprar una Combi Volkswagen T2 en Chile para continuar su andadura en los últimos meses de su viaje.

Desde el inicio de mi viaje he visto y me he cruzado con infinidad de gente viajando en van, pero siempre que veo una Combi VW T2 me pregunto: ¿Cómo debe ser ir en una de esas? Por supuesto con la sonrisa activada 😉

Con estas cartas sobre la mesa, era bastante evidente, no podía dejar escapar la oportunidad, sólo quedaba encontrar la manera de hacerle un lugar a mi fiel Olivia.

Tras compartir un vino y charlar acerca de los detalles con los chicos el plan estaba congeniado, aunque yo no iría hasta Mendoza, sinó bajaría antes, en San Rafael, para continuar pedaleando desde allí.

Como era de esperar, los pronósticos se cumplieron… así que subiendo por la carretera del paso en dirección a Zapala ya empezaba a nevar y a bajar la temperatura.

Precisamente a eso me refería en las lineas anteriores con lo de ‘decisión acertada’. La verdad, no sé cómo me las hubiera visto en bici, hubiera sido duro, muy duro…

Una vez cruzamos Zapala, continuamos la ruta por Neuquén, Santa Isabel y General Alvear hasta llegar a San Rafael, dónde iba a ser mi final del recorrido. Fueron 3 dias emocionantes, viviendo a 85 km/h de máxima, turnándonos entre Flo y yo para conducir, ya que Canisia carecía de la licencia.

De vez en cuando, me parece interesante el cambiar de medio de transporte, aunque sólo sea por unos días, e incluso horas. Te obliga a cambiar de ritmo, de dinámica, a introducir nuevas vivéncias y nueva gente en tu día a día.

Inolvidables momentos y una experiéncia soñada más a la saca, porque de eso va la vida, de vivir momento a momento y aprovechar esos trenes, o en este caso Combis, que sin motivo alguno se te presentan en el momento indicado.

Bicicletas, furgonetas, trenes, barcos o mochilas, al final serán sólamente los medios que te permitirán abrir las puertas de la mejor escuela: el viaje.

La ruta de los 7 lagos, Argentina

Y arrancamos con la primera entrada del Blog! Que ganas! Tras justo cuatro meses pedaleando rumbo norte desde Ushuaia, Tierra del Fuego, recientemente he recorrido la ruta de los 7 lagos, entre Bariloche y San Martín de los Andes, en Argentina. Sin duda alguna, la oportunidad perfecta para empezar a compartir con todos vosotros la belleza de uno de los escenarios más pintorescos de mi viaje hasta ahora.

Olivia en Bariloche

El camino de los 7 lagos en dirección norte empieza en Villa la Angostura y desemboca en San Martin de los Andes, provincia de Neuquén, aunque la ruta desde Bariloche ya empieza a despertar el apetito escénico…. Se trata de un tramo de la famosa Ruta 40 y debe su nombre a los 7 lagos que uno se encuentra durante el recorrido: Espejo, Correntoso, Escondido, Villarino, Falkner, Machónico y Lácar. Además, por si fuera poco, en la ruta se atraviesan 2 parques nacionales: el Lanin y el Nahuel Huapi

Cerro Campanario, Bariloche
Lago Espejo

El tramo a cubrir són unos 110 Km, y a mí me fué imposible no parar en prácticamente cada esquina, donde el paisaje te va recompensando con vistas cada vez más espectaculares. Si os gusta la fotografía y disfrutáis de los entornos mágicos… ya os lo digo, preparad vuestra cámara y vuestros corazones!

Ruta Nacional 40

El día amaneció nublado y húmedo, cubriendo de niebla los bosques y humedales de la ruta. Convirtiendo el paisaje en un escenario aún más épico, repleto de misterio. Mi própia película había empezado…

LA PLAYA. Las mejores aventuras són aquellas dónde uno se adentra en lo desconocido, en la mayoría de las veces, sin saber lo que el destino le va a deparar…

Éste fué el caso de mi parada espontánea en una playita oculta tras una propiedad privada a orillas del lago Correntoso, por supuesto tras ser perseguido por tres perros, como es habitual y charlar un rato con un buen hombre que, muy amablemente, me permitió el acceso a traves de su finca, para poder saborear mi café en éste maravilloso oasis.

Lago Correntoso
Lago Falkner

En fín, una experiéncia inolvidable rodeado de paisajes de ensueño… El camino sigue, continuamos rumbo norte con más ganas que nunca! En breve nuevas aventuras, histórias y por supuesto… Fotos!

120 dias… Bienvenidos!

Hoy hace exactamente 4 meses que empezó mi periplo por Sudamérica. Tal día como hoy aterrizaba en la ciudad más austral del globo, Ushuaia.

Junto a una enorme caja de cartón con mi bicicleta, una bolsa de mano y todas las ganas posibles de arrancar mi tan ansiado sueño, era el momento. No habia vuelta atrás. Era hora de salir a viajar por el mundo.

Tras darle más de mil vueltas acerca de cómo poder compartir mis vivencias con todos vosotros, más de 2000 kilómetros pedaleados en 120 dias de aventuras y atravesar la Patagonia entre Argentina y Chile rumbo norte, estamos de celebración…

Bienvenidos al Blog!